.

Scania supera las 2.500 unidades de buses en operación dentro del sistema Red Movilidad de Santiago

La expansión de la flota refuerza el proceso de modernización del transporte público en la capital chilena, con énfasis en tecnologías de bajas emisiones y alta capacidad.

Scania alcanzó un total de más de 2.500 autobuses en operación dentro del sistema Red Movilidad, consolidando su participación en uno de los procesos de transformación del transporte público más relevantes de América Latina.

.

La incorporación progresiva de estas unidades forma parte del plan de renovación de flota impulsado en Santiago, orientado a mejorar la calidad del servicio, reducir emisiones y aumentar la eficiencia operativa del sistema. En este contexto, los buses suministrados por el fabricante sueco incluyen configuraciones con tecnologías más limpias, alineadas con los objetivos ambientales establecidos por las autoridades locales.

El crecimiento de la flota responde a la necesidad de fortalecer la capacidad del sistema frente a una alta demanda de pasajeros, al tiempo que se avanza en la sustitución de vehículos más antiguos por unidades con mejores prestaciones en términos de consumo energético, confort y seguridad. Este proceso ha permitido consolidar a Santiago como uno de los referentes regionales en modernización del transporte urbano.

k

Los autobuses integrados al sistema Red Movilidad están diseñados para operar en condiciones de alta exigencia, con configuraciones que priorizan la accesibilidad universal, la eficiencia en el embarque y desembarque de pasajeros y la optimización de los tiempos de recorrido. Además, incorporan tecnologías de asistencia a la conducción y sistemas de monitoreo que contribuyen a mejorar la seguridad operativa.

La participación de Scania en este proyecto refleja una tendencia creciente en la región, donde los sistemas de transporte público están adoptando soluciones tecnológicas más avanzadas para responder a los desafíos de urbanización, sostenibilidad y eficiencia. En este escenario, la ampliación de la flota en Santiago se posiciona como un caso representativo de la transición hacia modelos de movilidad más limpios y estructurados en América Latina.